Carla Simón: «Para mí siempre es interesante tomar ciertas cosas de la realidad y luego ficcionarlas dependiendo de los intereses y de lo que quieras destacar de ellas…»

Tras su paso por nuestra facultad a raíz del acuerdo entre el Festival Internacional de Cine de Xixón y la Universidad de Oviedo, desde Littera hemos tenido la oportunidad de participar en el coloquio y hacerle unas preguntas a Carla Simón, la directora y guionista de Verano 1993, película candidata a 8 Goyas.

Durante la charla con la profesora Carmen Pérez Riu, además de contestar a preguntas del público, Carla Simón explicó todos los entresijos que hay detrás de la producción de una película, desde los aspectos más técnicos: cómo se organiza para escribir el guion, cómo eligieron a los actores, cómo es dirigir a niños de corta edad que apenas saben leer el guion hasta la financiación y respaldo de instituciones. Toda una masterclass sobre dirección y producción cinematográfica.

Sin más dilación, os dejamos con la pequeña entrevista:

¿Qué es para ti lo mejor y lo peor de la industria del cine?

Lo mejor es el trabajo en sí, que para mí es mi pasión, y que va muy relacionado con tu vida de alguna o de otra manera; o sea, que es como hacer la dos cosas: vivir tu vida y tus experiencias a la vez que piensas en el cine. La parte más dura siempre es la financiación: conseguir el dinero que necesitas, conseguir que la gente confíe en ti. Conseguir financiación es cada vez más difícil, llegando a extremos en que los que hay directores muy consagrados a los que les cuesta hacer sus películas, entonces lo más complicado, como en cualquier otra profesión, es la parte económica y el sustento.

En tu caso, ¿es más fácil contar una historia real -autobiográfica- o pensar en una ficción?

Para mí siempre es interesante tomar ciertas cosas de la realidad y luego ficcionarlas dependiendo de los intereses y de lo que quieras destacar de ellas. Pero es bonito para mí cuando tomas experiencias de la realidad porque siempre puedes contestar a todas las preguntas que te hagan sobre aquello; que te pregunten lo que te pregunten tu puedes ir a tu memoria y buscar tu respuesta. Entonces eso es para mí lo interesante, la realidad. De hecho, Verano 1993 es una película autobiográfica que se respalda en una historia (la muerte de mi madre), toma como punto de partida un hecho real, pero esa realidad también se ve en los detalles: recreación de las fotos de mi infancia gracias a la escenografía y el vestuario, aunque todos estos detalles siempre van unidos con otros ficcionalizados, porque por exigencias de producción y presupuesto [risas] no se podían hacer todas las cosas que tuve en mente en un principio, y hubo que recurrir a la ficción.

Como creadora, ¿tienes miedo a la interpretación errónea que puedan hacer los espectadores de algún pasaje de la película? Por ejemplo que los espectadores puedan pensar que eres la culpable de que se rompa el brazo tu prima, o la reación de la escena final, etc.

No, o sea, nunca hice eso aunque igual de pequeña me hubiese gustado hacerlo [risas].Pienso que al final es todo entender. Siempre digo en las entrevistas que sólo hay tres escenas que son reales porque en cierta medida siempre existe un pequeño pudor y cierta responsabilidad hacia los personajes que sí que existen de ser como son, de contarlos en complejidad, pero es una decisión más.

Pregunta de obligación: ¿Cuáles son tus referentes cinematográficos y literarios?

Pues me gusta mucho una cineasta argentina que se llama Lucrecia Martel, luego está Claire Denis, francesa, o Carlos Saura, que para mí es uno de los referentes más importantes. Y también menciono siempre a Víctor Erice. Hay muchísimos, es un poco difícil responderte a esto en menos de una conversación de cafetería [risas]. La directora de la película La maravilla, Jacques Doillón también me gusta mucho. Y con esto tenéis ya toda una lista de directores cuyas películas que hay que ver.

Ya metiéndonos en la película en sí, ¿cuál es la escena más importante para ti, la que tú destacarías por encima de toda la película? Porque vimos que das mucha importancia a los detalles.

Una de las más bonitas del rodaje fue cuando ella imita a la madre fumando, maquillada y en la ropa; para mí eso fue muy bonito de llevar a la pantalla, no solo por ese grado de verosimilitud con la realidad que mencionabas en una de las preguntas anteriores, sino por todo lo que significa para mí y cómo lo expresa la niña.

Y hablando de escenas que marcan, no podemos dejar pasar esa escena final: ¿es un canto a la alegría,  la superación de la pena o un recuerdo traumático de la situación –pensando en todo lo malo que pasó ese verano del 93?

Bueno, para mí estaba concebida como una liberación, o sea, como que la niña finalmente no sabe gestionar sus emociones y al final consigue sacar su pena y se da cuenta de que no está ahí de vacaciones sino que está ahí para quedarse con esta familia, y es una cosa buena, pero, a la vez se da cuenta de que no va a volver a ver a su madre.

En cuanto al proceso de creación y producción de toda la película, ¿en qué etapas pones más detenimiento desde que te surge la idea hasta el momento presente, en el que estás de promoción o recogiendo todos los premios; y cuál consideras menos importante?

Dentro de que para mí todo es importante, por lo detallista que puedo llegar a ser, yo creo que el guion es crucial. O sea, es una de las etapas a las que más tiempo hay que dedicar; y luego vendría el casting, es decir, que el guion esté bien y que escojas bien a los actores y los prepares es lo que hace una película. Luego, evidentemente, a nivel visual tiene que estar todo correcto, pero para mí esas son las dos cosas esenciales en una película.

Y ya, de despedida, y posiblemente la pregunta que más veces hayas escuchado: ¿cómo se siente una directora novel con tanto reconocimiento, nominaciones y premios por su primera película?

Pues rara, muy rara [risas]. Es raro pero muy bonito. De hecho yo sigo sorprendida. A la vez, es también un poco de presión porque tanto reconocimiento te hace ponerte el listón muy alto para los próximos proyectos.

Unido a esto: ¿el reconocimiento te hace trabajar más fuerte en tus próximos proyectos?

Bueno, ahora mismo no me deja trabajar. No tengo tiempo, pero sí que te da cierta presión pero te da una confianza enorme para los siguientes proyectos porque sabes que tu metodología de trabajo no está tan mal viendo las críticas que tuvo Verano 1993. Tengo dos ideas en mente para los próximos proyectos, pero todavía no me he decidido, y hasta que no consiga tiempo para mí, dudo que me decida.

Desde el equipo de Littera queremos agradecer personalmente a la profesora Carmen Pérez Riu por facilitarnos hacer la entrevista y a Carla Simón por su tiempo y amabilidad en esta temporada en la que no le quedan minutos del día entre promoción y promoción de su película. Asimismo, queremos dar nuestra enhorabuena a los responsables de la colaboración entre el FICX y la Universidad de Oviedo por acercar al público universitario a directores, películas y documentales.

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