Amanda Granda: «Alma tiene el sabor de las lágrimas que mi madre no sabe esconder…»

Amanda Granda, estudiante de Lengua Española y sus Literaturas, y redactora de Littera, celebra su cumpleaños con nosotros, haciendo que para todos este 21 de julio sea especial, introduciéndonos, sílaba a sílaba, en Alma.

Alma es el primer poemario de esta joven escritora llena de cosas que contar. Alma es la cornisa en la que aguantar el equilibro de la cotidianidad antes de caer en la belleza de lo lóbrego. Alma se esconde dentro de todos nosotros, nos gobierna, es nuestro hogar, nuestro motor, nuestro paracaídas. Alma me hizo descubrir, parafraseando a Jaime Gil de Biedma, que me equivocaba al creer que quería ser poeta, en realidad, mi máxima aspiración era ser poema. Alma se encarga de volver a recoger en el poema que somos, todos los hemistiquios en los que nos dividimos.

La publicación de este poemario viene de mano de Ediciones Camelot, y se puede encontrar en la Librería Cervantes, en Oviedo, y en La Casa del Libro y Librería Cuatro Letras, en Gijón.

Amanda, cuéntanos un poco sobre ti, porque algo me dice que escribir un poemario no es lo único que te define.

Soy de difícil definición, pero puedo decir que soy Amanda, la imagen morena de una persona apasionada por la literatura, el cine negro -sobre todo de gangsters-, la magia de la espiritualidad, el mar, los ratos a solas y las buenas conversaciones.

Entre algún que otro proyecto, en 2015 di una charla TEDx titulada Poesía en todas partes, mismo año en el que gané el XXXIV Certamen Literario de Roquetas de Mar con el relato Jack McGurn. Este año también publiqué en la octava edición de la revista Maremágnum y ahora podéis encontrarme junto a otros poetas en el poemario Festina Lente, creado y promulgado por el Círculo Cultural de Valdediós, así como en Alma, el mío propio.

Por lo que sé, eres una persona que cree en el destino con vehemencia, ¿qué crees que incentivó esta pasión por la literatura?, es decir, ¿cuál fue el punto de inflexión en tu infancia que te destinó a las letras?

Creo que aquello que siempre hizo que mi instinto se decantara por el papel y el lápiz fue el inconformismo. Siempre supe que tenía cosas que decir y a las que sin embargo no tenía derecho a acceder, pues la edad restaba toda credibilidad posible a mis palabras aunque radicasen del más puro de los sentimientos que cualquiera pudiera experimentar. Como dije en alguna otra ocasión, no hace mucho que me encontré con los diarios, poemas, cartas y cuentos que llevaba escribiendo desde que a ello me enseñaron, con seis años aproximadamente, y me dejó tremendamente sorprendida la forma con que describía mis sentimientos y sus justificaciones. Además comprobé que en nada habían cambiado con respecto a todo aquello que quise expresar posteriormente y la adolescencia no acreditaba su validez…

Quizá no haya habido un punto de inflexión claro, sino varias señales que apuntaban que necesitaba aquellos cimientos para la construcción de mi mundo particular; un mundo al que irremediablemente iba a requerir acogerme con el paso de los años.

Tu medio de expresión -y el de todo el mundo- es la palabra. ¿Cuál es tu palabra favorita?

Dicha al oído, gitana me parece la palabra más sexy y dulce que existe…

Formas parte del equipo de Littera, y estudias Lengua Española y sus Literaturas en esta facultad, cuando el pasado septiembre empezaste a la Universidad, ¿te veías publicando tu primer poemario?

Lo cierto es que me veo capaz de pocas cosas, pero estoy trabajando de continuo en muchos y muy distintos proyectos, como precisamente Littera, porque me veo crecer en ellos y conozco otras perspectivas, tanto las mías propias en pleno reciclaje como las de tantas otras personas que trabajan conmigo. De manera que no, no me imaginaba en ese plano, y ahora me lo tomo como un peldaño más.

¿Quién o qué es Alma?

Nadie ha sabido definir qué es verdaderamente el alma, o a lo que nosotros y los filósofos procuramos referirnos como tal. En este caso, Alma es un nombre de mujer. Los poemas describen historias y situaciones en las que aparece de manera implícita o explicita una mujer como motor principal. Para mi el alma es el nombre que recibe la mujer que mueve nuestras entrañas. Alma es la parte más pura y profunda de nosotros mismos.

¿Cuál fue tu motivación para escribir Alma?

Alma es una compilación de poemas que nacen en fechas y momentos muy distintos de mi vida, aunque con una evidente depuración, claro está. Quizá la motivación que necesité fue, en este caso, para darles una forma más o menos determinada y sacarlos a la luz. No es una decisión de la que haya estado segura al 100% por una serie de razones, sin embargo, al tomármelo como un proyecto más, la principal motivación son las ganas de crecer, ya sea gracias al éxito o al fracaso. Nunca me sentí suficiente, pero no es algo que me frene a la hora de trabajar… Tal vez en mi subconsciente estaba siendo un paliativo. De todas formas, después de haber rehuido de mí misma durante mucho tiempo, era el momento de renacer, y esta una buena manera de hacerlo.

Mis fuentes confidenciales me filtraron el primer título provisional de tu poemario: Sábanas Marchitas. ¿Por qué habías escogido ese título y qué te hizo cambiarlo por Alma?

¡Pues sí que son eficientes esas fuentes…! (Ríe)

En un principio había escogido ese título, que de hecho es el que encabeza uno de los poemas, por ser la definición de mi estado. Mi alma está amueblada con sábanas marchitas, con pasiones tan intensas que han terminado por hacerme sentir inerte; por contradictorio que pueda llegar a sonar. La intimidad que sugieren ambas palabras han sido mi sentir durante los momentos que sí podríamos reconocer en este caso como puntos de inflexión. No obstante, no quería únicamente suscitar cómo estaba amueblada mi alma sino también la de aquel que se asome a las imágenes que procuran los versos del poemario, de manera que opté por cuestionar el alma, antes que ajustarme a una definición.

¿Crees que Alma está completa? Es decir, ¿te ves reeditando Alma en el futuro?

Desde luego soy consciente de que nunca se puede decir nunca, pero en principio no tengo intención de reeditarlo. Alma, de una manera u otra, siempre aparecerá subyacente en los trabajos en los que me embarque, porque la esencia de su mensaje es la mía propia y no es mutable, pero creo que, como poemario, Alma solo hay uno.

Sé que esto es como escoger a mamá o a papá pero, ¿cuál es tu poema favorito de Alma, o sin sin cuál de ellos Alma perdería su esencia?

Me resulta prácticamente imposible tomar un poema y decir que sea mi favorito, pues todos describen una situación distinta y una sensación que me estremece, pero diría que, además de “Sábanas Marchitas”, que comentábamos anteriormente, aunque no suelo recitarlo, sin “Venus”, Alma se dejaría en el tintero una parte muy importante de lo que fui.

¿Alma tiene uno o varios narradores, uno o varios yo poético, la combinación de ambos…?

En Alma hay un narrador en el que en ocasiones se trasluce el yo poético que irremediablemente coincide conmigo, y en otras con un personaje paralelo, como es el caso del poema “Taxi”. En cualquier caso, aún sigo trabajando con un yo poético más que con lo que podría ser un yo lírico; en este poemario sigo viéndome muy reflejada en la voz del narrador aun procurando trabajar con distintos personajes.

Decía Octavio Paz, que el poeta tiene una voz que misteriosamente es y no es suya.

¿Cómo entiendes la poesía, y cómo le explicarías lo que es a alguien que dice que no la entiende o que no está a su alcance?

Poesía es sensación. La poesía no se encuentra en el análisis exhaustivo de cada una de las palabras con respecto a las demás en un sentido sintáctico, ni mucho menos en la incertidumbre sobre el mensaje que el autor en cuestión ha querido depositar ahí. Si bien es sabido que también son cuestiones importantes, desde mi punto de vista, ceñirnos a ese plano, no nos hace sino creer que la poesía es incomprensible o no está a nuestro alcance. La poesía está al alcance de todo aquel que sea capaz de dejarse llevar por las imágenes que te suscita un verso y las sensaciones que experimentas a través de esas imágenes. Quizá las tuyas leyendo Alma no son iguales que las mías, y sin embargo no solo son igual de válidas, sino que enriquecen el poemario. El sentido de la poesía se esconde tras las líneas, y podrá disfrutarlo todo aquel que se atreva a indagar en sí mismo.

¿Crees que la poesía tiene el peso que se merece dentro de las instituciones académicas?

Si nos referimos a las instituciones académicas que son comunes a la mayoría, que pienso que es lo lógico, diría que no. Lo poco que se roza a la poesía durante el colegio y el instituto se hace con prisa y de mala manera. Si bien es cierto que existen proyectos independientes que pueden surgir dentro de los propios institutos como lo fue Voces Compartidas en el mío. En lo tocante a la intimidad de las aulas, existe una especie de cronómetro superficial que no fomenta en absoluto la posibilidad de saborear la materia, cuanto menos, la poesía. Se leen en alto un par de poemas, se copia lo que supuestamente ha querido decir el autor en ellos según los estudiosos y… fin.

Memoriza y escupe para el próximo examen. La escasa atención a la poesía en las aulas, ligada a este método educativo nos lleva a las declaraciones típicas de las que hablamos: “a mí no me gusta la poesía porque no la entiendo”, “vaya rollo, la poesía no dice nada”, “bah, eso es muy difícil…”

Háblanos sobre tus referentes dentro del mundo de la literatura, pero en especial, de la poesía.

Siempre fui una enamorada de los grandes clásicos de la literatura española a nivel general, no exclusivamente en el ámbito de la poesía: Pío Baroja, Rosalía de Castro, Miguel Delibes, Federico García Lorca, Leopoldo María Panero… Hay tantísimas figuras que me impresionan y tantísimas que aún me quedan por descubrir…

Añadiendo algunos más contemporáneos, no podría dejar de mencionar lo fascinada que me siento por la literatura de Luis García Montero o a José Luis Alvite.

¿Qué opinas sobre la nueva línea de poesía juvenil que se está desarrollando?

Detesto la poesía que se vende como juvenil.

Si bien pienso que existen creaciones poéticas impresionantes por parte de la juventud, no las considero poesía juvenil. Desde mi punto de vista, la etiqueta de “juvenil” no es más que una marca comercial, y me horroriza especialmente que como juvenil se entienda el manosear cuatro temas típicos, manidos, vacíos y sazonados con formatos que susciten una posición de rebeldía sin causa supuestamente -enfatizando este supuesto- perseguida por el público adolescente. Sintiéndolo mucho, “que folles, joder/ deja de leer, ya/ voy a dejar de escribir y ponerme a foll“  no representa mis, una vez más supuestas, “inquietudes juveniles”.

¿Cuál crees que es el motivo por el que las nuevas generaciones pierden el interés por la cultura: el sistema educativo, los métodos que en él se usan, el auge de las tecnologías, la sobrestimulación…?

No sé si podría hablar con seguridad de una pérdida de interés por la cultura por parte de las nuevas generaciones, pero lo que sí está claro es que no se fomenta el pensamiento crítico, sino todo lo contrario. A ojos del poder, donde quiera que esté, resulta mucho más interesante que vivamos impasibles ante lo que nos rodea, nos aprendamos unas cuantas consignas sonoras y no reflexionemos ante nada. Un Sistema primigenio regula el Sistema educativo y en cada fascículo incluye unas poderosas tijeras ante el peligro de las alas. Existen edades a las que resulta mucho más atractiva la zona de confort que procuran tales sistemas, y así el ciclo va creciendo cada vez en mayor medida. Cuanto antes asumas que aprender es aburrido, menos interés tendrás en la cimentación del pensamiento independiente y, en definitiva, calladito estás más guapo.

Si tuvieras una forma de llegar a mucha gente, ¿qué mensaje es el que te gustaría difundir?

Independientemente del número de personas al que llegue, me gustaría transmitir la belleza de lo lóbrego, por gusto personal, y a nivel de mensaje sin duda la introspección constante y la empatía, que por otro lado no considero fácilmente disociables y si a una no le dedicamos tiempo, a la otra ni la tenemos verdaderamente en cuenta.

¿Qué opinas de la intersección entre tecnología, redes sociales y cultura?

Las redes sociales son una potencia de difusión indiscutible. No obstante, de la misma manera que ocurre con toda la cantidad de información que ingerimos, se difunde tanto la calidad como aquello que no la tiene. No puedo decir que esté en contra de las redes sociales, pero sí considero que ha de tenerse un filtro y un control claro a la hora de utilizarlas. Tienen el poder de aportarnos una libertad de expresión muy necesaria, pero que considero más bien superficial, pues de la misma manera de la que son capaces de darte a conocer o permitirte la comunicación con el mundo entero de forma instantánea, pueden hacer de la lucha mera moda, tienen el poder -porque nosotros le seguimos el juego- de confundir, desinformar, manipular…, de manera que en la cultura, como en otros muchos ámbitos, las redes sociales tienen un efecto tanto positivo como negativo.

En el caso de las tecnologías en su sentido general, es decir, como avances científicos, resulta evidente lo positivo de su papel, no sin aterrorizarme por otra parte que sea a costa de cierta deshumanización.

Ahora que ya conocemos el “antes de Alma” y Alma en sí, ¿qué crees que te depara el “después de Alma“?

Es difícil saberlo, pero, a priori, además del estudio y perfeccionamiento, me gustaría experimentar otro tipo de destrezas, como pueden ser las artes escénicas, que de una u otra forma también me hagan explorar nuevas perspectivas psicológicas de las que poder sacar provecho en los poemas.

En tu poemario no encontramos una sección de agradecimientos, así que me gustaría darte la oportunidad de que agradezcas a esas personas que te acompañaron, inspiraron y apoyaron -o no-  durante toda tu trayectoria en este espacio.

No existe una sección de agradecimientos explícita, pero en los poemas se esconden todas esas personas a las que debo agradecer quién soy, bien por haber confiado en mí, o bien por haber pronunciado tantas veces: “quién se cree que es”, “ya está la dramas de siempre” y similares.

Debo la mejor versión de mí a quien me ha infravalorado y a quien ha estado a pie de cañón, todos ellos saben sus nombres, así que…

¡Gracias!

Tenemos que intentar captar todos los matices de la vida con los cinco sentidos, ¿cómo ves Alma, cómo es su tacto, a qué suena, cómo huele, y, sobre todo, a qué te sabe?

Alma tiene el color del pintalabios granate, se siente al tacto como la piel de unas manos frías, suena a un par de tacones en un pasillo vacío, huele a horas de humo de Farias concentrado en el salón, y tiene el sabor de las lágrimas que mi madre no sabe esconder.

Se podría decir que empezaste escribiendo poemas a tus peces, y algún día acabarás aportando oxigeno a una gran amalgama de lectores, ¿qué sentencia te gustaría que extrajeran de tus obras?

Es un enunciado pretencioso y, desde luego, no me creo capaz de construir ninguna sentencia, pero me encantaría transmitir, como un día a mí me enseñaron, que el placer y la poesía se esconden en los pequeños detalles.

Para qué sirven sino las palabras, si no leemos la vida.

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